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Temas de Salud> La dieta Proteinada
Autor:   Dr. Manuel Esparza Moguel - Especialista en Ortopedia y Traumatología / Maestría en Nutrición Clínica

La Dieta Proteinada

Si bien la obesidad es una enfermedad crónica e incurable, la medicina, la cirugía y la nutriología han buscado diversas alternativas terapéuticas para controlar esta pandemia.

A lo largo de la historia, se ha desarrollado una enorme cantidad de dietas y patrones nutricionales para combatir a la obesidad.

A juzgar por los resultados obtenidos a nivel mundial en la lucha contra la pandemia de obesidad, la mayoría de estas estrategias nutricionales han fracasado estrepitosamente, particularmente en México.

Los malos resultados obtenidos con las dietas tradicionales (ya no digamos con las dietas “milagrosas” de moda), han orillado a muchos pacientes a recurrir a la cirugía bariátrica como un último recurso.
Es necesario entonces, ofrecer a los pacientes que sufren obesidad una alternativa nutricional que sea eficaz y segura, y que esté enmarcada en un método bien establecido.

Sobre la base de un rigor científico sobresaliente, es que se desarrolló el concepto de “la dieta proteinada”, que es un patrón nutricional normoproteico, cetogénico y muy bajo en calorías.

Recientemente, este método nutricional se ha empleado con excelentes resultados, mismos que se han publicado en diversas revistas científicas de reconocido prestigio.

Durante el empleo de la dieta proteinada, se requiere el trabajo coordinado de un equipo multidisciplinario, integrado por el médico, la nutrióloga, la psicóloga, la gastrónoma, y el preparador físico, todos ellos entrenados y certificados para la aplicación efectiva y segura de este método.

Para que el médico esté en condiciones de prescribir la dieta proteinada, se requiere como primer paso, someter al paciente a una valoración clínica y bioquímica completa.

Esta valoración permite determinar si existen indicaciones para aplicar este método nutricional, o en su caso, determinar si existen contraindicaciones (absolutas o relativas) para su empleo.

A diferencia de las dietas hipocalóricas tradicionales, en la dieta proteinada se proporciona al paciente la cantidad adecuada de proteína para su peso teórico ideal, es decir, se trata de una dieta normoproteica, es decir, no es una dieta hiperproteica.

Las organizaciones científicas líderes a nivel mundial, han determinado que los requerimientos normales de proteína corresponden a una ingestión diaria de 0.8 a 1.2 gramos de proteína por kg de peso teórico ideal.

Una de las fórmulas para calcular el “peso teórico ideal” es la siguiente:
En mujeres: estatura al cuadrado por 21.5.
En hombres: estatura al cuadrado por 23.

Ejemplos:
Mujer de 1.60 metros de estatura: (1.60)2 x 21.5 = 55 kg es su peso ideal.
Hombre de 1.75 metros de estatura: (1.75)2 x 23 = 70.4 kg es su peso ideal.

En la dieta proteinada se disminuye drásticamente la ingestión de carbohidratos:
Mujeres: Menos de 30 gramos de carbohidratos al día.
Hombres: Menos de 50 gramos de carbohidratos al día.

Esta severa limitación en la ingestión de carbohidratos induce un estado fisiológico conocido como cetosis, durante el cual se generan “cuerpos cetónicos” a partir de las reservas lipídicas y proteicas (proceso conocido como cetogénesis).

Es muy importante no confundir el estado fisiológico de “cetosis”, con el estado patológico y riesgoso de “cetoacidosis”.

Durante el estado de cetosis inducida por la muy baja ingestión de carbohidratos, además de los cuerpos cetónicos, el organismo sintetiza glucosa a partir de las reservas de lípidos del tejido adiposo, y de las proteínas viscerales y musculares, proceso conocido como gluconeogénesis.

Debido a este mecanismo compensatorio de gluconeogénesis, el paciente no desarrolla hipoglucemia.

El aporte de una cantidad adecuada de proteínas, junto con un programa supervisado de ejercicio físico, permite el mantenimiento de la masa corporal magra en el paciente obeso que se sujeta a la dieta proteinada.

En otras palabras, mientras se preserva la masa magra, las reservas acumuladas de lípidos en el tejido adiposo son metabolizadas para proporcionar energía al organismo, con lo que se consume la masa grasa excesiva, que es precisamente la que origina la obesidad.

De esta manera, se mejora y normaliza la composición corporal, al disminuir la masa adiposa, al tiempo que se conserva la masa magra (visceral y muscular).

Se ha demostrado clínicamente que el estado inducido de cetosis controlada permite disminuir la sensación de hambre, lo que posibilita al paciente mantener una dieta muy baja en calorías:
Mujeres: Menos de 600 calorías al día.
Hombres: Menos de 800 calorías al día.

En la dieta proteinada se elimina por completo la ingesión de grasas desfavorables, al tiempo que la ingestión de lípidos favorables se controla de manera estricta: solamente se permite el consumo de 20 ml de aceite de oliva extravirgen al día.

En la mayoría de los pacientes, la dieta proteinada se adm
inistra en cinco tiempos de comida distribuidos a lo largo del día; en dos de estos tiempos se agrega una cantidad controlada de verduras de bajo índice glucémico, que proporcionan fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes.

Durante el empleo de la dieta proteinada se agregan diversos suplementos nutricionales: vitaminas, minerales, así como ácidos grasos omega 3 y omega 6.

Durante la aplicación de la dieta proteinada, el paciente debe ingerir dos litros de agua simple cada día, cuando menos.

Se invita al paciente a realizar ejercicio físico todos los días; la duración e intensidad del ejercicio se determinada de una manera individualizada.

     
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